Historia

Los orígenes de Casar de Cáceres son aún hoy desconocidos. Lo que sí sabemos es que la zona que hoy ocupa estuvo poblada desde épocas muy antiguas como lo atestiguan los restos de poblaciones indígenas en sus proximidades. Se conservan restos de culturas indígenas: castro de la Edad de Bronce y stela funeraria prerromana, tumbas antropomorfas, piedras talladas y restos de antiguas construcciones que ponen en evidencia el paso de la historia, sin olvidar los restos de la calzada y los miliarios.
Casar de Cáceres, como muchos de los municipios de la geografía española, ha sido testigo de numerosas culturas. Pero quizá la primera cultura que marcó el devenir de la población casareña fue la romana, pues la conocida calzada (iter ab Emerita Asturicam) atraviesa la población; este mismo camino sería Cañada Real Soriano-Occidental, Camino Real de Santiago después y actualmente Calle Larga eje que vertebra el plano urbanístico de la población. La población despide a los numerosos peregrinos con la ermita del Apóstol y a pocos metros de ella comenzamos a ver los restos de la Calzada que aparecerá más o menos visible y conservada hasta el límite municipal con dirección a Plasencia.

El otro momento histórico importante para el Casar nos lleva al Siglo XIII (año 1291) cuando el rey Sancho IV concede a la población de Casar de Cáceres un Privilegio Rodado por el cual concede unas tierras en propiedad para uso de los lugareños y según este privilegio nadie pudiera adehesar en media legua de terreno alrededor de la población; con esto los habitantes de este importante núcleo disponen de tierras para trabajar por privilegio real que fue ratificado por los sucesores reales. El documento original está en paradero desconocido, pero se conserva en el Archivo Municipal una ratificación original de Carlos IV.
La población (alrededor de 4.800 habitantes) tiene su principal ocupación en la industria y la construcción siendo éstos los sectores más dinámicos después del sector servicio que representa casi un 50% de la actividad desarrollada en el municipio. El sector primario tiene cada vez menos peso en la población.

Actualmente es un municipio dinámico y con proyección de futuro que mantiene vivas sus tradiciones con importantes recursos turísticos por descubrir.

La arquitectura popular se ve reflejada en las sencillas fachadas encaladas con las enmarcaciones de granitos en puertas y ventanas. También encontramos curiosos ejemplos de adornos que imitan falsos estucos y mármoles, modillones, molduras, etc.

Curiosos arcos entre calles a manera de sencillos arquillos de ladrillos o conformando parte de las viviendas contiguas.

En el caso urbano existen cuatro ermitas, una en cada uno de los puntos cardinales, dedicadas a Santiago, San Bartolomé, los Martires y la Soledad. La arquitectura de todas ellas responde a los modelos populares, aunque muy modificadas por reformas posteriores que en buena parte las han desvirtuado.